Pintar es un acto de valorEl conocimiento artístico hoy en día esta olvidado en el último estante de nuestra vida. Padecemos una gangrena cultural acuciante. La sociedad se ha volcado en las ciencias aplicadas y la tecnología relegando otros conocimientos, el auge de las nuevas carreras de ingeniería parece ir en detrimento de otras carreras que ven peligrar su mera existencia como la Filosofía...

¿Porque un banco te facilita en exceso la compra de un móvil con créditos asequibles pero no en la compra de una obra de arte?

Algo ha sucedido mientras permanecíamos hipnotizados frente al televisor. Cuando los gobiernos de turno pasan de largo por la cultura, y únicamente nos marean con nuevas leyes educativas cada vez peores, sin un propósito claro, dando una importancia a algo tan irrelevante en el expediente académico como la religión, que debería ser asignatura relegada a carreras especificas de los futuros curas y monjas, pero no como troncal en la formación pedagógica sino al margen de ella como optativa.

Está claro que en la vidas es más útil que nuestros hijos aprendan chino a que den religión.

Siendo además España un país laico, esto debería estar superado hace ya mucho tiempo. La literatura, la pintura y escultura, la música, la danza, el cine, nunca un Estado ha desprotegido más sus artes haciendo además casi imposible comprar dado su elevado precio por un desorbitado IVA que otros países de la comunidad europea no poseen.

Soy una pintora anónima, que disfruta y sufre creando, me someto a un continuo juicio aleatorio y subjetivo cada vez que participo en un concurso o voy a una galería, sin dinero para invertir en nobles materiales, mi obra se ve reducida al reciclaje, la presentación hace verdaderamente milagros, con lo cual me veo como cenicienta la mayoría de las veces.

Pintar es un acto de valor

Un hombre sin recursos en la calle con ropa desgastada y sucia es ignorado por una sociedad que ni llega a mirarle a los ojos, mi obra comienza a parecerse a esas decenas de personas que te asaltan en los semáforos pidiéndote una ayuda con unos malabares, vendiéndote un paquete de pañuelos o limpiándote los cristales.

El artista sin el apoyo de galerías esta abocado al anonimato y por tanto al fracaso. Es un panorama romántico pero desolador. Pues en la vida hay que pagar facturas e intentar vivir dignamente. Sólo tenemos una y no la quiero malgastar.

Hoy en día las gestiones artísticas son relevantes cuando generan grandes beneficios. El pastel sigue siendo sólo para unos pocos y siempre son los mismos. Dentro del panorama artístico, surge un personaje intermediario entre la galería y el marchante, el comisario de arte, quizás más conocido que el propio artista. Su criterio personal, será decisivo para crear y promover exposiciones, valorar obras o ignorarlas, no olvidemos que en su propio beneficio.

Me pregunto que queda para el autor del cuadro, si la galería se lleva un tanto por ciento que llega a ser del 50% o más y el comisario cuánto cobrará por sus gestiones…al fin y al cabo, ellos no realizan un cuadro que no siempre se vende, pero estoy segura que no pierden en sus transacciones y tramites.

Las gestiones culturales dejan mucho que desear en España. Y es un problema político.

¿Porque en los grandes periódicos se gestionan con más énfasis, mimo y proliferan como setas los artículos de moda, belleza y gastronomía u otros menesteres más que una feria de grabado -como la feria de libros artísticos-, determinada exposición o recital de poesía? ¿Porque Estampa ha dejado de ser una feria de grabado y se ha convertido en un pequeño Arco?

La mafia cultural aún no se ha destapado pero estoy convencida de que existe. La crisis repercute en las subvenciones a las galerías y en vender menos, si antes era difícil ahora es imposible, pintores emergentes, ven muy difícil hacerse un lugar y seguiremos siendo invisibles para un mercado internacional o incluso nacional.

Parece una historia sin punto final, un laberinto sin salida. La comunicación entre galerías, museos, poderes políticos y artistas es clave para sacar adelante una cultura digna y comprometida. Debe fomentarse desde la escuela a los niños y no reducirla, hasta su inexistencia, en la ESO.

Debe haber un renacer de un nuevo mecenazgo que apoye, a pintores emergentes sin importarles la edad o el curriculum, en entidades públicas y les ofrezcan las oportunidades necesarias para poder darse a conocer y tal vez poder vivir de este hermoso oficio que es ser pintor, como lo es ser poeta o actor que en parecidas circunstancias están.

de: Sonia Bautista Buenaventura