de Andrés Caballero Martínez

Argentina, país sudamericano con una identidad tan característica, reflejada en las letras de Jorge Luis Borges , la música de Carlos Gardel y un acervo cinematográfico que logra rivalizar con el cine mexicano en una época. Este artículo de la trilogía sobre la Economía Naranja aborda como esta nación, consciente de su riqueza cultural, desarrolla la Economía Creativa como factor fundamental de riqueza y de defensa del patrimonio local.

Breve reseña histórica de Argentina

Si bien la España de los Habsburgo establece los primeros asentamientos a comienzos del siglo XVI y la España de las Reformas Borbónicas constituye un virreinato a finales del siglo XVIII, el territorio solo comienza a adquirir importancia en el siglo XIX.

Luego de un período de guerras intestinas y una prolongada dictadura militar, Argentina surge como una república federal de orientación liberal, cuya economía experimenta en auge debido a las exportaciones de carne hacia los países europeos, cuyo ciclo se prolonga hasta la Primera Guerra Mundial.

Entretanto, se registra un crecimiento poblacional importante a causa de una considerable inmigración de europeos – principalmente italianos de baja extracción –, la modernización de la educación, el transporte, el gobierno y el comercio, así el establecimiento de las bases de un proceso de industrialización importante, siendo la ciudad de Buenos Aires y su provincia homónima las mayores beneficiarias. Argentina se ha perfilado como un país macrocefálico hasta el presente, cuya capital concentra al 31 % de su población.

El país poco poblado, pobre, rural y fragmentado se convierte en uno poblado, rico, urbano y cohesionado alrededor de la capital federal, donde germina la mayor parte del desarrollo artístico de los siglos posteriores. Muchos lugares de la ciudad de Buenos Aires – el barrio de la Boca, Puerto Madero o San Telmo, por ejemplo – reflejan ese proceso de transformación.

Economía Creativa en la Argentina de hoy

Las bases modernas de la economía creativa argentina, que no bonaerense, comienzan a establecerse en los años sesenta y setenta del siglo XX, cuando se establece una actividad editorial y musical de gran importancia, al punto de perfilarse como destino principal para la traducción de joyas literarias y científicas al español, desde Sigmund Freud hasta James Joyce, en consonancia con una cantera local nunca despreciable de escritores y poetas tales como Julio Cortázar o Alejandra Pizarnik.

Además, este país se consolida como epicentro musical a través de la balada romántica en los años sesenta y setenta del siglo XX con artistas tales como Leonardo Favio, Sandro de América, Piero o Palito Ortega; comedias musicales con agrupaciones tales como Les Luthiers; y más recientemente en los años ochenta y noventa con agrupaciones de rock argentino tales como los Fabulosos Cadillacs o Soda Stereo.

A pesar del impacto económico y la inestabilidad política del cambio de siglo, la economía creativa mantiene su dinamismo a través de la producción musical y literaria, el diseño de modas, las artes escénicas, los medios audiovisuales y el resurgimiento del cine argentino debido a la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional (Ley 17.741 de 2.001). Cabe agregar que la ciudad de Buenos Aires ha experimentado un auge importante en la producción de spots publicitarios y escenas televisivas en exteriores desde 2003.

La notoria infraestructura pública y privada con fines culturales de la capital federal, integrada por 400 salas de teatro y cine, 130 museos y más de 700 bibliotecas, fomenta una actividad turística importante tanto por argentinos como por extranjeros. Asimismo, la UNESCO designa a la capital argentina como la primera “Ciudad de Diseño” en el marco de su programa de “Red de Ciudades Creativas”, seguida por otras ciudades como Berlín (Alemania), Montreal (Canadá), Nagoya (Japón), Kōbe (Japón)y Shenzhen (China).

Si a lo anterior se suma el desarrollo reciente de la producción de artesanías y juguetes, las tecnologías de la información y los videojuegos, entonces el peso económico de las industrias creativas en el país equivale al 2,5 % del Producto Interno Bruto en 2018, apenas por debajo de los servicios de la salud privada (2,6 %), pero por encima de la producción energética (2,1 %) y los servicios hoteleros (1,8 %), genera 400.000 empleos formales para una población laboralmente activa de 12 millones de personas y reporta tasas interanuales de crecimiento económico cercanos al 10 %. Geográficamente hablando, la Economía Creativa en la ciudad de Buenos Aires se concentra actualmente en los distritos de Palermo, Chacarita, Paternal y Colegiales.

La Economía Creativa y el Sector Público en Argentina

En contraste con el caso español, analizado en la entrega anterior, existe una sólida voluntad política para el desarrollo de estos sectores en reconocimiento de la capacidad incluyente y sostenibilidad que la aplicación de la creatividad ofrece.




Dicha voluntad es tan patente que ya existen estudios – pioneros en el ámbito latinoamericano – sobre el valor económico de estas actividades desde mediados de los años noventa y actualmente existe una claridad conceptual sobre el sector, sus características y sus desafíos. Verbigracia, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, describe a la Economía Creativa como “industrias de contenidos que emplean la creatividad y el capital intelectual como principales insumos” y que comprende la música, las actividades editoriales y audiovisuales, artes escénicas y visuales, el diseño, software, videojuegos, internet, arquitectura, publicidad, bibliotecas, archivos y museos.

Lo anterior puede verse en la constitución de la Subsecretaría de Economía Creativa, dentro de la Secretaría de Cultura y Creatividad, así como del Ministerio de Cultura, respectivamente; el establecimiento de una Red de Ciudades Creativas por más de cincuenta ciudades en un esfuerzo por descentralizar el desarrollo creativo en el territorio del país y el desarrollo de programas de formación, financiación e innovación del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Producción, el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacionales, así como la promoción de la producción cinematográfica en la capital por intermedio de la Buenos Aires Film Commission.

Por último, se ha promocionado el establecimiento de hubs tecnológicos basados en el modelo estadounidense de Silicon Valley, cuyo precedente puede encontrarse en el distrito tecnológico de Puerto Patricios, y el desarrollo de eventos musicales, ferias de diseño y del libro para la promoción del producto argentino a nivel internacional.



Conclusiones sobre la economía naranja en Argentina

Argentina se perfila como referente obligatorio de la Economía Naranja debido a su acervo cultural, población con buen nivel de formación y coherencia entre el desarrollo emprendedor y las políticas públicas. A pesar de tal estímulo, tal economía se encuentra en desventaja con respecto a países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia, la cual debe ser sorteada con cautela y visión tanto por los políticos como por los empresarios culturales.