La ansiedad puede provocar un rendimiento bajo en el aprendizaje de una lengua extranjera, el abandono del estudio del idioma o una baja autoestima en el estudiante.

¿Que puede llegar a causar la ansiedad?

La mayoría de estudiantes de una lengua extranjera sufre ansiedad en algún momento. Esta emoción es una de las más estudiadas en el ámbito de la psicolingüística y es conocida en inglés como 'foreign language anxiety'.  En España solo un 20 % de las personas entre 25 y 64 años cree que tiene un dominio alto de una lengua extranjera, según los últimos datos publicados por Eurostat. Es decir, la mayoría de la población piensa que le faltan conocimientos para dominarla de manera satisfactoria.


¿Cuales son los factores cruciales?

La finalidad del aprendizaje es uno de los factores más importantes que hay que analizar para entender la generación de ansiedad en estos contextos. Si el estudiante lo hace por gusto o curiosidad, probablemente este proceso no le provocará ansiedad. Ahora bien, si lo hace por algún tipo de obligación, como una cuestión laboral (buscar un trabajo o una promoción) o relacional (aprender el idioma para hablar con la familia política de su pareja), entonces la presión para aprender el idioma será mayor y, por tanto, la ansiedad también aumentará. La novedad también es causante del nerviosismo.

 

Diez consejos:

1. Hablar antes de pensar. No se debe dar tiempo a que aparezca el miedo y a que la ansiedad pueda inmovilizar al estudiante a la hora de comunicarse oralmente. Por tanto, siempre que tengan la oportunidad, las personas tienen que lanzarse a hablar.

2. Es una carrera de fondo.Hay que ser consciente de que el aprendizaje de un idioma requiere constancia y aprenderlo poco a poco. «Si el estudiante quiere conseguirlo en un tiempo récord es muy probable que acabe estresándose y se sature enseguida, y entonces abandone su objetivo», apunta Montesano.

3. No es una competición.«Es un reto con uno mismo», señala el experto en psicología. Las personas tienen ritmos de aprendizaje diferentes. Por ejemplo, algunas necesitan más tiempo para acostumbrarse a los sonidos del nuevo idioma y empezar a hablar. «No hay prisa, lo que importa es ir nutriendo la autoconfianza paulatinamente».

4. Buscar un centro académico adecuado.Es importante que la metodología de enseñanza aplicada se ajuste a las necesidades y al nivel de cada estudiante. «Un programa docente adaptado a los estudiantes evita frustraciones y el desistimiento posterior del estudio del idioma», apunta Montesano.

5. Conectar con los iguales. Relacionarse con estudiantes que tienen un conocimiento similar del idioma anima a practicarlo más. El sentido del ridículo es más fácil que desaparezca en las situaciones en las que se sabe que todo el mundo parte de las mismas condiciones.

6. Ludificación del aprendizaje. Jugar aprendiendo aumenta la motivación del estudiante. Herramientas como los videojuegos o algunas aplicaciones pueden ayudar a adentrarse en un idioma de manera amena y a mantener una constancia.«Jugar cada día un rato contribuye a sentirse cada día un poco más preparado», comenta el profesor de psicología.

7. La práctica es un buen antídoto. «Enfrentarse al miedo disminuye la ansiedad», apunta por su parte Cristòfol. «Cuantas más oportunidades tenga el estudiante de practicar la lengua extranjera fuera o dentro del aula, más posibilidades tendrá de reducir la ansiedad. En las lenguas extranjeras, esta emoción normalmente va desapareciendo con el tiempo».

8. Equivocarse es normal. «Algunas personas, sobre todo las perfeccionistas, tienden a evitar la comunicación oral si creen que su nivel no es suficiente», señala Hopkins. «Pero lo cierto es que, para hablar con fluidez una nueva lengua, primero hay que arriesgarse y empezar a cometer errores, y luego corregirlos. Es una parte del aprendizaje que se debe aceptar y de la que, por tanto, no hay que avergonzarse».

9. Convertir los pensamientos negativos en positivos. Es clave centrarse en lo que ya se sabe y no en lo que no se sabe. Hay personas que tienen tendencia a focalizar demasiado lo que todavía tienen que aprender y a no reconocer o celebrar el conocimiento que ya han adquirido. Es mejor centrarse en el vocabulario y en la gramática que ya se tienen para transmitir ideas. El hecho de decir algo, antes que quedarse sin hablar, ayuda a superar el miedo.

10. Consumir contenidos audiovisuales y leer. «Practicar la comprensión oral viendo películas o series y leyendo libros o periódicos en el idioma que se está aprendiendo ayuda a cobrar confianza. Mejora las competencias y, en consecuencia, hace sentir más seguro al estudiante en el momento de expresarse e interactuar con esta lengua», concluyen los tres expertos.