Datos de Bizneo HR revelan que los equipos formados por amigos tienden a ser más productivos que aquellos integrados por compañeros sin una afinidad especial. Algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que, cuanto mejores sean nuestras relaciones laborales, mejor será también nuestro clima laboral.




El efecto amigo

Este incide directamente sobre el rendimiento: un ambiente positivo fomenta la consecución de los objetivos e incrementa la productividad hasta en un 12 %, mientras que un clima negativo origina todo lo contrario: desde situaciones conflictivas y desagradables hasta malos resultados en el negocio. Además, según las investigaciones, quienes trabajan codo con codo con sus amigos realizan sus tareas hasta siete veces mejor.

El quid de la cuestión radica en que se está generando un estado emocional en el que la implicación personal es mayor y en el que los individuos se sienten parte de un grupo con unas metas en común. Esto incide directamente en el trabajo. Tanto es así que más de la mitad de los sujetos que trabajan con un amigo establecen una conexión más fuerte con la compañía. El 7 % asegura que su compromiso con la empresa también es mayor.

El roce hace el cariño

Además, crear vínculos favorece la comunicación y puede ayudarnos a entender el comportamiento de nuestros compañeros. Así mismo, reduce los niveles de estrés —entre un 10 y un 15 %— y aumenta la creatividad y la competitividad positiva. Un ambiente relajado y de confianza suele propiciar el nacimiento de nuevas ideas sobre todo si estas se comparten con el equipo.

Otra de las ventajas de tener amigos en el trabajo es que permite canalizar las emociones de forma más rápida y directa. Por ejemplo, si nuestro jefe ha expresado una actitud inapropiada con nosotros, podremos desahogarnos con nuestro amigo y compañero, quien además será capaz entender perfectamente el contexto. “Tener amigos en el trabajo nos hace sentirnos más reforzados y nos ayuda a ser más estables”, apunta Jonathan Dias, responsable de marketing de Bizneo HR.

Los milenials prefieren amigos a dinero

Si nos centramos en la importancia que los propios trabajadores conceden a estas relaciones, observamos diferencias en función de la edad de los encuestados. Los milenials son los que más valoran las amistades en el trabajo hasta el punto de considerarlas “indispensables” para sentirse motivados. Otro dato interesante es que casi 7 de cada 10 milenials tienden a compartir detalles personales —incluso salario, relaciones y demás— con sus compañeros.



No ocurre lo mismo con aquellos que se encuentran entre los 55 y 65 años, que consideran que tener o no amigos en el trabajo no afecta a su rendimiento profesional. No obstante y en términos generales, hasta el 46 % de los empleados asegura que tener un amigo en el trabajo influye directamente en su felicidad laboral.

Pero amigos no quiere decir nepotismo

Es importante saber separar los entornos: como amigo siempre nos apoyará, pero, como compañero, no siempre podrá hacerlo. Otro punto que debe considerarse es la confianza y los límites que se le ponen a la misma. No podemos perder de vista que estamos hablando de un ambiente distinto. Por ejemplo, un responsable de personal con amigos a su cargo tendrá que tener una especial precaución y no mostrar preferencias.

Tampoco conviene olvidar otro riesgo: el de llevarse el trabajo fuera de la oficina. No obstante, se trata de problemas intrínsecos a cualquier relación humana que implique cierta afectividad. Una afectividad cuyos beneficios son, casi siempre, tremendamente positivos. Al fin y al cabo, somos seres sociales. Lo importante es saber medir y comprender cuál es el momento más apropiado para cada asunto.

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