de Laura Martinez, Barcelona

Ser mujer trabajadora en América Latina no es cosa fácil. Además de percibir sueldos y condiciones desiguales respecto de los varones, las mujeres latinoamericanas tienen que plantar cara a la triste realidad del acoso laboral. Diversas organizaciones lo afirman.

Acoso sexual en América Latina sigue siendo un actitud frequente en empresas

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el acoso y hostigamiento sexual en el trabajo, una de las diversas formas en las que se manifiesta la violencia contra las mujeres en aquella región del mundo, “persiste como una conducta naturalizada e invisibilizada”. Si bien es cierto que en muchos países, durante las últimas décadas, se han hecho avances importantes para enfrentar este tipo de violencia -en especial contra el feminicidio-, “el acoso sexual ha tenido hasta ahora una presencia menor en el debate público”, según el organismo.

Cabe destacar que de los 46 países que conforman esta región, en solo 15 (13 de América Latina y dos del Caribe) existen regulaciones legales contra el acoso sexual en el ámbito laboral (traducido en leyes especiales, delitos tipificados en los códigos penales o como parte de las leyes de protección integral contra la violencia). De ese total, solamente ocho incluyen el acoso sexual también en el ámbito educativo: Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

En noviembre del 2016, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG), coordinado por CEPAL, emitió una Nota para la Igualdad en la cual enfatizaba que “el acoso forma parte del continuo de la violencia contra las mujeres y su persistencia atenta contra su autonomía”. El mismo Observatorio definía el acoso sexual como “cualquier avance sexual no deseado, peticiones de favores sexuales, conductas físicas, verbales o gestos de carácter sexual o cualquier otro comportamiento de naturaleza sexual que pueda ser razonablemente percibido como ofensivo o humillante por quien se ve afectado”. En el ámbito laboral, continuaba la Nota, “dicha conducta puede interferir con el trabajo, usarse como condición para el empleo o crear un ambiente laboral hostil u ofensivo”.
mujer, sexo, infiel, job, woman, blog, sex and the city

El caso de México

Según la Secretaría del Trabajo, el 30% de las empleadas, obreras o jornaleras en México ha sufrido algún tipo de violencia laboral: de ellas, el 23,8% por discriminación y 12,5% por acoso moral, físico o sexual. Sin embargo, otras estadísticas señalan que el 44% de la población profesionista ha sufrido acoso laboral y ha sido testigo de este tipo de prácticas. Un estudio realizado por la OCCMundial va más allá y señala que hasta el 51% de los profesionistas en México lo han padecido.

Griselda Zúñiga Ruiz, estudiante de postgrado en Administración de Organizaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), prepara desde hace un par de años una encuesta para saber qué tipos de acoso laboral o mobbing (según el término acuñado por el científico sueco Heinz Leymann) hay en México. Según sus investigaciones, en la cultura mexicana “es considerado normal que se moleste de manera sistemática a alguien, ya sea en la escuela, el trabajo y hasta en la familia”. Para no confundirlo con un conflicto eventual, el acoso laboral debe darse “mínimo una vez a la semana y por lo menos durante seis meses”, apunta Zúñiga.

Un dato más: aunque en México el acoso laboral está tipificado por ley, en noviembre del año pasado, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados de México aprobó reformas para incluir en la Ley Federal del Trabajo el concepto de acoso laboral o mobbing, a fin de que sea considerado como una violación a los derechos de los trabajadores.

Por su parte, la Secretaría de la Función Pública de aquel país señala que en dos de cada 10 casos de acoso sexual, el agresor es despedido de su cargo. Y, según el Instituto Nacional de las Mujeres, seis de cada 10 mujeres que son acosadas en su trabajo, renuncian antes de acudir a las autoridades. El panorama es bastante preocupante.

¿Qué hacer si tu jefe te acosa?

El sitio CareerBuilder (uno de los portales de empleo más importantes de Estados Unidos) ofrece una serie de consejos para lidiar con un jefe acosador y establecer un nivel razonable de comodidad en el trabajo:

  1. Ignóralo. En ocasiones, ignorar simplemente la insinuación es suficiente para detener la incómoda situación. Según Karen Jones, citada por CareerBuilder, lo mejor es actuar “como si ni siquiera lo hubieras oído” y mantener el contacto visual y seguir la conversación. “Si pretendes no haber entendido ni morder el anzuelo, usualmente dejan de hacerlo”, agrega. Por desgracia, no todos comprenden esta señal.
  2. Sé directo/a. Para Dennis Golden, presidente de Safe LLC, una empresa de entrenamiento que enseña técnicas de autodefensa a las mujeres, el coqueteo puede parecer inocente al principio, pero rápidamente puede escalar a niveles de acoso, por lo que es importante remediar la situación antes de que se nos salga de las manos. Lo mejor que podemos hacer es abordar el problema “con una respuesta firme y clara, indicando que no aprecias este tipo de acciones”, aclara.
  3. Y, ¡cuidado!, hay que ser contundentes porque cualquier señal de timidez puede ser tomada como consentimiento.
  4. No dudes de tu propia valía. A juicio de Lynn Taylor, una experta en ambiente de trabajo, lo peor que puedes hacer es pensar que el éxito en tu trabajo es resultado de la atracción de tu jefe hacia ti. “Estás ahí por tus propios méritos, y si comienzas a pensar de otra manera, podrías perder confianza en tus habilidades. Eso puede lastimar tu autoestima e incluso afectar tu siguiente trabajo. Asegúrate de que siempre estés llevando tu carrera al próximo nivel”, afirma Taylor al sitio.
  5. Ten tacto. Los especialistas de CareerBuilder señalan que aunque es importante confrontar a tu jefe directamente, hay que tomar en cuenta que seguirás trabajando para esta persona, “así que un acercamiento con tacto es la clave”.
  6. Evit

  7. a estar a solas con tu jefe. Si confrontar a tu jefe cara a cara te hace sentir incómodo/a o ansioso/a, trata de minimizar el tiempo que pasan a solas, y busca reuniones en grupo. De acuerdo con Tina Tessina, psicoterapeuta entrevistada por el portal, “nunca te quedes solo/a con esa persona, si puedes evitarlo. Puede decir que tú la provocaste, así que quieres dejar en claro que no lo haces. Si te llama a su oficina, deja la puerta abierta”.
  8. Marca tu territorio. Tu jefe podría dejar de coquetear contigo si sabe que tienes pareja, indica CareerBuilder. Otro tip es preguntarle frecuentemente por su esposa e hijos.
    Viste con propiedad. Para Lynn Taylor, “un guardarropa conservador para el trabajo es una buena política para el avance de tu carrera, pero cuando te enfrentas a esta situación, es imperativo”. Lo que no debes hacer es “enviar señales confusas a la persona con quien pasas la mayor parte de tus días laborales”.
  9. Revisa la política sobre acoso sexual en tu oficina. Si no has tenido éxito con todo lo anterior y tu jefe sigue acosándote, lo mejor es revisar la política de acoso sexual de tu empresa.

El acoso laboral está tipificado y viola la ley.

Si eres víctima de mobbing consulta con un abogado, con un especialista en recursos humanos o con las autoridades para abordar el tema y siempre asegúrate de documentar bien tu caso. “Tendrás que estar preparado/a para ir del "creo que me está acosando" al "me hizo estas (enlista cuáles, y en qué momentos) observaciones", aclara el portal.