de Maxime Winberg

Cada país tiene establecida en sus Leyes las edades de consentimiento efectivo a las relaciones sexuales entre un menor y un adulto. El código penal español mantiene actualmente en 16 años la edad de consentimiento sexual (Art.183.1).

El término abuso es muy flexible

Los psicólogos, por su parte, consideran que existe abuso sexual infantil cuando se da la imposición de actividades sexuales a un menor desde una asimetría de edad, fuerza física, presión, engaño, amenaza o coerción, incluidos los ejercidos por otros menores, o a través de móviles y redes sociales.

Los familiares y personas del entorno del menor, cuando pretenden obtener ese placer, suelen procurarse el acercamiento al menor de forma progresiva y enmascarada. En unos casos, con actividades disimuladas como higiene o tratamiento, masaje, etc; en otros, revistiendo las características del afecto, la seducción, el pseudo-noviazgo, o algo parecido. Al final, se revela que se ha sexualizado la relación con el menor.

¿Quién abusa normalmente a menores?

Los abusadores sexuales de menores están donde hoy en día se pueden encontrar niños: son así parte de la familia o la ayudan, trabajan en colegios, dan catecismo, participan en clubs deportivos, merodean en parques y atracciones infantiles o dirigen colonias de vacaciones. No tienen cara de trastornados y, en general, suelen generar confianza en los tutores de los menores para lograr momentos de privacidad y avances.

Ser consciente del abuso

Aunque todos los abordajes del tema consideran que una gran parte de los abusos sexuales en la infancia no se desvelan nunca, en los países de nuestro entorno cada vez hay una mayor conciencia sobre esto. De hecho, desde los años 70 han aumentado las denuncias, lo que no quiere decir que haya más casos que antes (Lamb, 1994). Por ejemplo, en 2009, un informe judicial respecto a la Diócesis de Dublín desvelaba la connivencia de Fiscalía y policía entre 1975 y 2004 para ocultar abusos sexuales a menores por parte de 46 sacerdotes católicos.

En 2017 el informe de la investigación realizada por el abogado Ulrich Weber, documentaba 547 casos de menores del coro de la catedral de Ratisbona (Alemania) que habrían sido víctimas de malos tratos y abusos sexuales. Los escándalos de pederastia en la Iglesia chilena, desvelados desde 2015, obligaban en mayo de 2018 al Papa Francisco a revisar la misma. El 15 de agosto de 2018, la prensa relataba que un Informe del Gran Jurado del Estado de Pensilvania (EEUU) contabiliza en unos 1000 los menores abusados durante 7 décadas por unos 300 sacerdotes de la iglesia católica en 54 de los 67 condados del Estado.

El rechazo de la sociedad a los abusos crece

Noticias de abuso sexual a menores saltan pues a la prensa con cierta frecuencia. Sea el continuo goteo de casos individuales, sea por lo llamativo de sus características o por estar atribuidos a determinados colectivos.



Ahora bien, ¿qué repercusiones psicológicas tienen estos hechos en las víctimas?
Según un número amplio de expertos, hasta el 40% de los menores abusados no presentarán sintomatología, ni trastornos. En los demás casos, se consideran que serán alguno de sus efectos: una creciente conducta sexualizada o hipersexualizada; depresión; ansiedad-estado y ansiedad-rasgo; menor autoestima; estrés postraumático; y/o conductas e ideas suicidas. En adolescentes abusados se da además una mayor propensión a mantener conductas desajustadas, consumo de sustancias o acumular infracciones.

El impacto en el abusado varía

El grado de incidencia psicológica, como efecto de experiencias de abuso sexual en la infancia, tiene que ver con las características de las mismas, como con otras personales, familiares y sociales. Así, aumenta la posibilidad de mayor afectación emocional a una mayor cercanía familiar con el abusador (padre/ padrastro…), frente al sujeto desconocido.

También afectará más cuanto mayor sea la frecuencia y continuidad en el tiempo del abuso, frente al caso de episodio único y breve. Igualmente, más afectación si se hizo uso de violencia, frente al engaño o la seducción. El grado de intromisión en la intimidad (penetraciones) también genera mayor afectación que otras formas de relación con el menor.



Por otro lado, son factores que ayudan a una mejor recuperación psicológica del menor abusado: la menor edad del niño, la interpretación personal que haga del abuso (como daño físico frente a daño moral), el tipo de sentimientos de vergüenza y auto-reproches generados, la existencia de apoyo familiar afectuoso y social sostenido, o la continuidad de la vida cotidiana frente a su alteración.
La revelación más temprana, o no, del abuso también tiene que ver con estas características.

Cómo hablar sobre abusos dentro de la familia

Así, según qué circunstancias, la ocultación del abuso puede por ejemplo ser un factor menos ansiógeno para un menor que precisamente revelarlo en su familia. El mayor riesgo de que no se crea al menor abusado se da por parte de las madres, especialmente cuando el abusador es el padrastro o la pareja sentimental. De hecho, el descubrimiento casual y ajeno al menor se asocia con menor riesgo para éste de desarrollar alguna sintomatología por la revelación. Por otro lado, la vergüenza y la estigmatización empeorarán el pronóstico psicológico. En adultos que siguen terapia para sus trastornos, debe considerarse con mucha cautela proponerles el dudoso beneficio de revelar posibles abusos remotos.

La declaración judicial sobre los hechos

Por otro lado, si la declaración de las víctimas en los juicios penales está asociada a un aumento de la ansiedad, a menudo los abogados de la defensa suelen hacer, en su interés, preguntas que son repetitivas, rápidas, confusas, centradas en aspectos secundarios respecto a los actos delictivos centrales; o emplean estrategias verbales y juegos de lógica para tratar de generar dudas en los magistrados. Con este tipo de intervenciones los menores podrían rememorar los hechos en circunstancias que les generan emociones negativas como vergüenza o tristeza.



El lenguaje judicial es además poco familiar y complicado para ellos. A veces, incluso a niños de muy escasa edad se les hacen preguntas que superan totalmente su capacidad de comprensión. Hoy en día este riesgo de re-victimización secundaria se trata de mitigar (como contempla la Ley 4/2015) mediante el apoyo de expertos durante las entrevistas, el uso de pruebas pre-constituidas, la grabación digital, el empleo de circuito cerrado de televisión o la aprobación previa del tipo de preguntas que interesan a los letrados.

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